Hay creencias que están limitando tu vida, ¡cámbialas!

Las creencias limitantes son pensamientos, opiniones, visiones que percibes como la verdad absoluta y única. Imagina una pequeña carretera en medio de un prado. Transitas por ese camino, las curvas, las rectas de ese camino es lo único que puedes ver, lo único que conforma tu paisaje mental. El prado a los lados es invisible a tus ojos y por tanto no considerarías el caminar por ese prado, puesto que no está al alcance de tu visión. La única vía posible es caminar por esa carretera que conoces y es a lo que estás acostumbrada. Y resulta que esa carretera que has transitado tantas veces solo llega a un destino. A un destino que no te favorece. Sigues caminando por ese camino y vuelves a llegar ahí, al mismo destino, a la mismas explicaciones, a las mismas conclusiones acerca de por qué ocurren las cosas. Las conclusiones son diferentes versiones de una misma idea “no puedo”, “eso no es posible”, “las cosas no cambian”, “la felicidad es cosa de los cuentos”…

El transitar ese camino tiene un impacto negativo en tu vida, porque te impide avanzar, te impide ir más allá de ese destino que te limita a nivel de crecimiento interior, de compartirte con los demás y de crecer a nivel profesional.

En la mayoría de las casos transitas este camino de forma inconsciente, es decir, das pasos de forma automática sin darte cuenta de que cada paso está sustentado por un pensamiento, una visión que te impide ver el prado alrededor. Esto tiene una razón de ser, evitar posibles emociones difíciles, llamadas emociones negativas o de vibración baja. Por ejemplo, frustración, estrés, ira, tristeza… Tu mecanismo de defensa es seguir este camino para no sentir esas emociones. Cuando estás en ese camino crees que ves con claridad, mientras que adentrarte en el prado supondría confusión y malestar.

Por lo tanto, es comprensible que tu ego defienda la idea de no salirse del camino, esto  puede dar lugar la procrastinación, el conformismo, el exceso de pensamiento, la ansiedad, el síndrome del impostor y otras reacciones.

¿Cómo se construye una creencia limitante?

Estas creencias suelen desencadenarse a lo largo de la vida: en la niñez, adolescencia, y en cualquier momento que una situación te hace sufrir, es decir que impacta en tu mente. Impactan y se quedan fijas para protegerte de que eso que te ha dolido no vuelva a ocurrir. Por ejemplo: de niña le expresas a tu madre que has tenido un problema en el cole y ella le quita importancia. Esto te hace sentirte ignorada, sientes un profundo dolor, abandono. Piensas “he de guardarme lo que siento” para no volver a sentirme así. Y así transitas el camino de la vida condicionada por ese pensamiento, por esa creencia que repasas una y otra vez en tu mente, que confirmas con tus experiencias (puesto que solo transitas ese camino y no puedes experimentar – aunque quieras- como sería SER sin ese pensamiento, sin esa creencia) y que no te permiten conectar de una manera profunda con los demás, que no te permiten mostrar tu vulnerabilidad.

La buena noticia es que Tú has creado tus creencias limitantes!… Esto significa que TÚ puedes liberarte de ellas, ampliar tu mirada, adentrarte en el prado y caminar por vías inexploradas que te hacen sentirte viva, vibrante y que dan lugar a experiencias nuevas, como por ejemplo, el sentirte conectada a los demás. El propio camino a través del prado te hace crecer, en cada paso eres consciente de emociones que acoges y que integras.

Pero vamos hacia atrás, aún no has entrado en el prado y estás en el camino, en el único camino que conoces y que crees que existe, la única posibilidad para ti. Así puedes estar todo tu vida. De vez en cuando te vendrá un perfume de hierba, de prado, un perfume fresco… puedes preguntarte ¿Habrá algo más allá de este camino? ¿La vida será esto? Esto es lo que he experimentado, lo que mi padre me contó, lo que he leído, lo que he observado, lo que me han contado.. pero ¿habrá algo más?

A esa pregunta le sigue el miedo, el miedo a dejar de caminar ese camino conocido, el miedo a soltar creencias y pensamientos, el miedo a adentrarte dentro de ti.. el miedo de dejar de ser tu, el yo que conoces y que puedes definir a través de esas creencias. Te da miedo cuestionar y amplificar tu dimensión mental y espiritual porque eso supone romper la arquitectura mental acerca de como interpretas la realidad, de como te relacionas contigo, con los demás y con el mundo.

Las 6 principales creencias que nos limitan

Una manera sencilla de identificar tus creencias limitantes es observando, escuchando las voces en tu cabeza. Esas voces que constantemente te indican lo que no tienes, lo que no haces, lo que no puedes sentir, lo que no eres, y lo que no puedes tener, hacer, sentir  o ser. Las creencias limitantes se refuerzan a si mismas, te dicen “sigue por este camino, al menos vas a saber donde llegas” y cuando llega el perfume del prado te susurran “es peligroso, es un camino no transitado, desconocido”

#1 Creencias limitantes que esconden un miedo:
  • “Si digo lo que pienso pensará que no soy inteligente”—> Miedo a ser juzgada
  • “Si le sugiero a mi pareja ir a vivir juntas me dirá que no” —> Miedo a ser rechazada
  • “No me saldrá bien” —> Miedo al fracaso
  • “Si me va bien todo cambiará” —> Miedo al éxito
  • “Más vale malo conocido que bueno por conocer”—> Miedo a perder el control, miedo al cambio
#2 Creencias limitantes sobre el amor, reconocimiento o aprobación:
  • “Para ser feliz necesito que X me quiera”
  • “Para ser feliz necesito parecerle interesante a  X, que me valore”
  • “Para ser feliz necesito que X me vea, reconozca mis éxitos, piense que lo he hecho bien”
#3 Creencias limitantes alrededor de lo que (no)poseo y (no)tengo:
  • No tengo suficiente tiempo, el tiempo es escaso
  • No tengo los recursos para que me vaya bien, para tener éxito
  • No tengo la infancia adecuada para ser feliz
  • Mis traumas me impiden sentirme libre
#5 Creencias limitantes hacia mi persona:
  • No soy lo suficientemente buena
  • No soy interesante, inteligente
  • Hay algo erróneo en mi
  • Nunca podré ser feliz, nunca lograré la paz interior
#6 La creencia limitante de que lo que sucede (sea lo que sea) no debería de estar pasando
  • Mi pareja no debería trabajar tanto
  • La pobreza no debería de existir
¿Te suena alguna de ellas? Aprende a identificar estas creencias limitantes

Una manera de identificar las creencias limitantes es observar si “algo te ha movido” el punto anterior. Es decir, si tras haber leído las categorías anteriores hay alguna o varias de estos pensamientos que encuentras familiar ¿Te sorprendes diciéndote cosas parecidas? No hace falta que estos pensamientos los digas en voz alta, simplemente siente si estas frases forman parte de tu diálogo interno.

Otra manera es observar qué áreas de tu vida sientes que hay un bloqueo, que sientas negatividad y que te influya en tu día a día. Puede ser en tus relaciones familiares, en tus relaciones de pareja o en la manera en que te hablas y tratas. Para identificar las creencias escribe:

  • Mi familia no me tiene en cuenta lo suficiente
  • Mi pareja no me escucha. Necesito que mi pareja me escuche
  • No puedo dejar mi trabajo
  • Necesito cambiar de ciudad y no tengo los recursos

Sé consciente de los “deberías” en tu vida: ¿Cuándo dices “eso debería ser distinto”? … Cada vez que niegas la realidad de lo que es ahí hay un pensamiento que te genera estrés, una creencia limitante. Si te fijas, detrás de las creencias limitantes hay sufrimiento. Vamos a ver cómo salir de él

Las fases del cambio para liberarnos de las creencias limitantes
  1. La primera fase del cambio es reconocer el miedo al propio cambio. Si rechazas este miedo dejas de verlo, lo disfrazas de otra cosa (ej: si tienes el pensamiento “me da miedo hacer esto” tal vez lo maquilles con la excusa “no me hace falta”)  y por tanto no puedes superarlo. El miedo a la transformación genera inseguridad y parálisis. Este miedo se alimenta del propio sistema de creencias que lo produce y reproduce. Por tanto es esencial ser consciente de él y aceptarlo como parte del camino. En este caso, los miedos serían las voces, el diálogo interno que te dice: “quédate en el camino, es la única posibilidad” y que  te impiden ver el prado.
  2. Segunda fase: mira lo que hay detrás del miedo. Dicen que el miedo puede ser real (a algo que puede ocurrir) o imaginado. En mi experiencia los miedos son imaginarios porque a lo que temo es a lo que creo que va a suceder si finalmente ocurre eso que temo que ocurra- y nunca sabemos si al ocurrir algo va a tener esa consecuencia determinada. Ese es el miedo detrás del miedo. Ej: si te dices “me da miedo a hacer esto” , detrás puede ver miedo al fracaso, miedo al qué dirán…
  3. Cuestiona los pensamientos con The Work de Byron Katie .  The Work es un proceso sencillo que consta de 4 preguntas y algunas inversiones (darle la vuelta al pensamiento) . Lo que obtengo al cuestionar los pensamientos con The work es una vida más allá del camino seco y conocido, es adentrarme en el prado y vivir experiencias nuevas (con una mente nueva) que me permite adentrarme en el prado y disfrutar, por fin, de la vida. De la realidad tal cual es – maravillosa- y no de lo que mi mente me mostraba.

Cuando cuestionas tus creencias con The Work puedes revisar todas tus creencias limitantes, todo lo que te has estado contando y reescribir el guión de la historia de tu vida. Y descubres (por experiencia directa) que lo que tu mente te cuenta acerca de ti misma, de los demás y de la realidad es una historia de terror, es el camino seco que solo tiene un destino: el sufrimiento.

Con la práctica de The Work, empiezas a crear un camino nuevo donde no hay discusiones con personas, donde entiendes que eres dueña de tu tiempo y de tu energía y te permites disfrutar del momento, donde en lugar de estar en un pasado dudoso y un futuro siempre gris puedes, por fin, descansar en tu ser en el presente.

Si quieres de una vez dejar el camino y vivir tu vida en el prado, aprende a auto-facilitarte The Work. Aprende a darte La Paz que necesitas.

 

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