Descubre 3 sencillas claves para ver con nuevos ojos.

Cada persona percibimos la vida de una manera diferente según nuestras experiencias de vida y las interpretaciones que hacemos sobre lo que ocurre. Son estas percepciones, pensamientos y definiciones las que conforman el diálogo interno que crean nuestras historias.

Si las historias que nos contamos sobre nuestras vidas es amable y nos hace sentir bien, si estamos satisfechas/os con lo que acontece y en armonía con nuestro entorno no hay razones para cambiarlas. Lo que ocurre es que la mayoría de las personas nos contamos historias de dolor y sufrimiento que nos impiden vivir desde la paz, la alegría y el agradecimiento.

Nunca nos dijeron que la manera de cómo nos contamos las historias, puede hacer cambiar todo en nuestras vidas. La buena noticia es que si indagas este diálogo interno, la forma en que nos contamos la realidad se transforma. Se abre a algo nuevo. Las historias negativas se pueden convertir en positivas.

¿Quién serías sin tu historia? ¿Quién serías sin esos relatos de dolor? Y lo que es más importante: ¿Cómo deshacerte de tus historias para empezar a vivir desde la libertad?

 

El origen de las historias

Desde niños, sin saberlo, a través de lo que nos cuentan y de lo que percibimos vamos explicándonos el mundo y generando un diálogo interno. Ahí surgen las historias. Sobre la infancia, adolescencia, sobre nuestro cuerpo, la familia y amigos, los fracasos y logros… Y no se crean solas sino que vienen acompañadas de los miedos, las heridas, los resentimientos, las pérdidas, las preocupaciones acerca del futuro… Aparecen y se quedan, ya no nos separamos de ellas. Forman parte de nuestra identidad.

Las historias a su vez dan lugar a más historias. De manera que ante un mismo hecho dos personas verán cosas diferentes según las historias que se cuenten sobre lo que ha sucedido. Sólo que al igual que el pez no ve el agua donde vive, nosotros/as no nos damos cuenta de que vivimos nuestras historias y que nos contamos la realidad a través de ellas. Es decir, estamos inmersos en ellas en el día a día y dejamos de verlas.

Estas pueden ser alguna de ellas: Mi padre debido a su infancia es un egoísta y no se puede contar con él, mi madre necesita ayuda y no sabe hacerse feliz, mi infancia ha sido dura y ahora me cuesta abrirme a los demás, no vivo todo mi potencial y estoy echando mi vida a perder, el mundo es un lugar peligroso y no puedo confiar en extraños … ¿Te son familiares algunas de estas afirmaciones?

Pues son simplemente historias, como la que te voy a contar ahora.

Un ejemplo personal de cómo una historia pudo echar a perder una oportunidad

Recuerdo hace años estaba muy ilusionada en conseguir un puesto de trabajo en Madrid. El día de la entrevista fui a la estación de trenes con mucha antelación ya que quería llegar con tiempo. A la hora prevista el tren no aparecía en el horizonte. Miré el panel informativo. Nada. No había información. Pasados unos minutos puede leer: “retraso”

Y de repente el pensamiento “nada me sale bien” apareció en mi mente. Punzada en el vientre. Respiración entrecortada. Tensión en mi cara. Aparecieron otros pensamientos estresantes: no voy a llegar puntual a la cita, voy a causar mala impresión, no lo voy a conseguir, debería de haber cogido el tren anterior, que mala suerte tengo… y con ellos imágenes: me veía corriendo por las calles con gesto nervioso, veía que la cara de desaprobación del entrevistador, me veía volviendo cabizbaja a casa sintiéndome fracasada…

Sin casi darme cuenta, en cuestión de segundos, allí, en medio del andén, estaba viviendo toda una historia y mi nivel de estrés y sufrimiento iba aumento hasta casi me darme un patatús.

¿Has tenido alguna experiencia parecida? ¿Has estado relajada hasta que algo imprevisto ocurre y sucumbes en la historia? ¿Sientes en tu día a día tensión, estrés y sufrimiento?

Vivir continuamente en historias no me permitía vivir lo que en realidad estaba pasando. Me perdía la vida. Afortunadamente he aprendido a identificar la historia y a cómo salir de ella. Si sigues leyendo tú también sabrás cómo hacerlo.

3 CLAVES PARA LIBERARTE DE TUS HISTORIAS

1.Clave : Las creencias son las que sostienen la historia

La palabra “retraso” ha dado pie a la creencia “nada me sale bien” que es el núcleo duro entorno al cual aparecen otros pensamientos negativos. Estos pensamientos producen reacciones físicas (tensión en el cuerpo) y emociones difíciles: preocupación, estrés, rabia… el cuerpo se tensa.

Las imágenes se suceden, se agolpan en mi mente y vivo “hipnotizada por la historia” dentro de “mi película personal”.

Si en ese momento no soy consciente de la historia que está teniendo, si no soy capaz de darme cuenta de que son sólo pensamientos, muy probablemente el trayecto hacia la entrevista y el propio desarrollo de ésta se vería condicionado negativamente. Lo cual, a su vez, reforzaría la creencia de que “nada me sale bien” y alimentaría mi identidad de “perdedora”.

El punto clave es reconocer qué nos contamos acerca de la realidad, qué nos decimos y qué le da fuerza le damos a los pensamientos negativos y a estas emociones difíciles. Y es que con el tiempo, la historia nos mantiene dentro de unos parámetros mentales que actúan como una cárcel de barrotes invisibles que se han vuelto nuestra identidad.

Las historias nos definen, indican lo que somos. Esperando este tren que no llegaba, mi vieja identidad de perdedora, de que todo lo malo me ocurre a mí, de víctima de la vida se volvió real.

2.Clave: Experimentar ¿Quién serías sin tu historia? 

En esa misma situación sin la historia soy una mujer de pie en el andén. Sin la historia siento el suelo bajo mis pies, la brisa en la cara.  Sin la historia estoy presente, fluyendo con lo que ocurre. Sin la historia simplemente me convierto en una observadora de la situación. Sin la historia me doy cuenta de que aunque el tren se retrase una hora (cosa improbable) aún tendría tiempo suficiente para llegar tranquilamente a la entrevista. Sin la historia y sin el estrés que me causa, recupero el espacio para poder “ver” que hay otros medios de transporte, maneras alternativas de llegar al lugar de la entrevista a tiempo.

Lo que quiero decir es que hay un abismo entre cómo vivimos ciertas situaciones si estamos bajo el influjo de la historia o si estamos libres de ellas de manera que al leer “retraso” simplemente dirigiera mi atención a buscar otra alternativa de transporte desde la tranquilidad y la confianza.

En otras palabras, una cosa es lo ocurre en la vida y otra las historias que nos contamos sobre lo que acontece. Esto lo diferencia todo.

Cuando estamos en la historia irremediablemente nos perdemos lo que ocurre y la realidad se vuelve una proyección de la mente confusa. Cuando estamos en la historia las experiencias de tu pasado y las interpretaciones de estas experiencias aparecen desde la nada e inundan tu presente, Y ese momento y el siguiente están condicionados por ese pasado que nos hemos estado contado. ¿Has tenido la sensación alguna vez de que en tu vida las cosas se repiten? ¿Tienes el pensamiento de que no hay nada “fresco” en tu vida?

Y ahora piensa un segundo: ¿quién serías sin tu historia?… La próxima vez que sientas estrés o dolor trata de averiguar lo qué estás pensando, observa esos pensamientos. pregúntate: ¿Es verdad? ¿Estás segura de tus percepciones?

La invitación es a que no te aferres a tus impresiones, a tus sentimientos, a esa creencia o pensamiento.

La invitación es a experimentar cómo sería tu vida sin tus historias, ¿quién serías sin ese pensamiento estresante? ¿y sin ese pensamiento? ¿y sin ese otro?…

Puedes evitarte sufrimiento desde hoy y en el futuro si estás abierta a indagar en tu mente y explorar tus pensamientos.

3.Clave: Cómo deshacer las historias con The Work de Byron Katie

Estamos tan acostumbrados a estas historias que el primer paso y tal vez el más complicado es reflexionar para poder “verlas” y darnos cuenta que lo que parece verdad, lo que para nosotros es indudable e irrebatible, en realidad, son sólo historias.

En otras palabras: lo primero que has de asumir es que la manera en que te cuentas la realidad es una historia y puede no ser la verdad. Si estás abierto a esta percepción y si tienes una mente abierta, ya puedes indagar tus pensamientos con el método The Work de Byron Katie.

Practicar The Work te permite ver opciones que nunca antes habrías podido imaginar, las cuales te darán una visión más amable de tu realidad.

The Work de Byron Katie es un proceso para SER sin las historias. Es una invitación para descubrir la libertad que está más allá de la historia de quien crees ser.

Mi experiencia con la práctica de The Work es que al liberarme de mis historias he recuperado la presencia del otro, la magia del momento, la dicha de vivir el presente, la plenitud de vivir desde el ser. Y tú, ¿quieres liberarte de tus historias?…

# SI QUIERES SABER MÁS SOBRE THE WORK DE BYRON KATIE LEE ESTE POST.

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