«¿Quién es tu enemiga? La mente es tu enemiga. Nadie te puede hacer más daño que tu propia mente sin domar. Y ¿quién es tu amiga? La mente es tu amiga. Nadie puede ayudarte más que tu propia mente -cuando es entrenada con sabiduría- ni siquiera tu propia madre y padre.»

Buda

En el ámbito del crecimiento personal y de la espiritualidad hay una idea generalizada de que todo malestar y sufrimiento proviene de la mente. Tenemos un promedio de 70.000 pensamientos a través del día, aparecen constantemente, como si fuera un río que tiene su propio cauce, su propia naturaleza y que no podemos controlar. Y además, el 80% de estos pensamientos son negativos (no se ajustan a la realidad), el 94% son repetitivos. Es decir durante el día nos estamos contando cosas que no son honestas, sino historias basadas sustentadas en nuestro sistema de creencias.

Lo que sucede en nuestro interior es parecido a cuando coges el coche y sintonizas la radio, y todo lo que cuenta la radio es dramático, sensacionalista o urgente, y no tiene nada que ver con tu experiencia del momento. Tú estás ahí conduciendo viendo un paisaje o una autovía llena de coches. Pues lo que te cuenta la radio (habla de lo que va a ocurrir, interpreta lo que acaba de ocurrir, enjuicia, opina)  y lo te cuenta la mente es algo parecido: no tiene mucho que ver con lo que realmente sucede, con el presente, con la realidad. Te cuentas historias que son interpretaciones de lo que ocurre, te vas al pasado o al futuro…

Por otro lado, podría decirse que la mente es nuestra amiga, ya que cuando creemos que algo es cierto, busca en la memoria recuerdos y realiza asociaciones para darnos la razón. Por ejemplo, si creo el pensamiento mi amiga es egoísta, entonces mi mente va a «barrer en el cajón de los recuerdos» para encontrar esas evidencias (cuando no me quiso dejar un libro, cuando no me preguntó si necesitaba algo…) y así poder demostrarme que eso que pienso es cierto. En ese sentido la mente me sigue la corriente, colabora con mis patrones mentales.

Hacer las paces con lo que piensas

Algo de lo que la mayoría puede beneficiarse es tener una actitud diferente con la «relación» con nuestra propia mente. Creer que nuestra mente es nuestra enemiga, tratar de cambiar los pensamientos, eliminar pensamientos o dejar la mente en blanco no solo desgasta sino que al mantener una relación de adversario con nuestros pensamientos, mantenemos al ego vivo- luchando para siempre. ¿Puedes pensar en un momento en el futuro donde podrás abandonar esta lucha? ¿y si lo haces ahora? 

Te opones a tu mente porque te identificas con lo que piensas pero tu no eres tus pensamientos eres la consciencia que observa a la mente. La mente no es tu enemiga es un juego de tu propia energía. Vienen pensamientos, sensaciones, imágenes… simplemente obsérvalas y acógelas. El sufrimiento empieza cuando crees esos pensamientos, entonces nos identificamos con lo que nos estamos contando. Si eres capaz de observarlos sin apego dejarás de luchar contigo misma. Esto suele costarnos ya que nunca nos han dicho «no creas lo que piensas» y hemos aprendido a tomar por cierto lo que mi mente-radio nos dice.

Por ello, para mi, The Work de Byron Katie es una herramienta esencial. Cuando creo un pensamiento, lo cuestiono con 4 preguntas y las inversiones y dejo de creer eso que me estaba contando y que me estaba haciendo daño. Además se abre una nueva perspectiva y constato que lo que me hace sufrir no es verdad, que hay una verdad más amable que puedo conocer acogiendo los pensamientos e indagándolos con este sencillo y poderoso método.  

Si te resuena lo que digo puedes ver esta MASTERCLASS gratuita donde explico las claves de la práctica de este método revolucionario. Ya no necesitas luchar, no hay ningún enemigo. Nunca lo hubo. Cuando dejamos de luchar para controlar, se abre un espacio para la paz.

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